10.5.06

EDITORIAL: La sentencia del "caso Bono"


Las libertades secuestradas


Nos encontramos por fin donde quería la izquierda española, reviviendo los recuerdos de la añorada II República. En esos días tan magnificados por los estúpidos actos pro-republicanos, la violencia sacudía el país y las fuerzas del orden y las milicias campaban por sus respetos en un clima de caos y anarquía. Hoy no hemos llegado a esa espiral de terror que acabó en una terrible guerra entre hermanos, pero hemos cruzado el primer Rubicón: el Estado amedrenta a la oposición mediante las detenciones indiscriminadas.


"Si el ministro dice que le han pegado, le han pegado, y eso no se cuestiona". Eso dijo el comisario jefe Rodolfo Ruiz, el que halló la sospechosa mochila de Vallecas, al reprender a un subordinado (con número profesional 56.589) que puso en duda la denuncia del ministro Bono. Pero tras las palabras de Ruiz estaban el delegado del gobierno en Madrid, Constantino Méndez ("habrá detenciones") y una multitud de cargos socialistas que cargaron contra los populares tras la supuesta agresión a Bono. El Fiscal General del Estado, Conde Pumpido, se retrató como un enemigo de la libertad al justificar las detenciones: "se hallaban en actitud vociferante". La condena de prisión hacia Ruiz y dos subordinados es una deshonra para las fuerzas de seguridad y para el mismo Gobierno, que defendió por boca de José Antonio Alonso la impecable actuación de los agentes. Lejos de dimitir o pedir disculpas por el comportamiento infame de los policías, el empeño del Gobierno en defender lo indefendible es el síntoma de que todo ocurrió siguiendo la estrategia de frenar por cualquier medio las manifestaciones de la derecha.


Todo comenzó con el orgullo herido del ministro de Defensa, José Bono, que esperaba recibir un baño de multitudes en una manifestación de la AVT donde, por el contrario, fue sonoramente abucheado. Inventar una agresión donde no hubo siquiera empujones es un acto deleznable, típico de totalitarios que usan los resortes del Estado a su antojo para satisfacer un berrinche infantil. "Nos agredieron, nos insultaron, lo vio toda España. Lo que ocurrió después no es de mi incumbencia ni de mi responsabilidad". La primera frase es una mentira, la segunda una indignidad. Es su responsabilidad el secuestro al que fueron sometidos dos militantes del PP que, por el mero hecho de aparecer en una foto cerca de Bono sosteniendo una bandera de España, fueron arrancados de sus casas de forma arbitraria.


Lo más preocupante de este siniestro episodio es el nauseabundo hedor a contaminación partidista en los actos de los policías. La información sobre los simpatizantes del PP llegó directamente desde la sede del PSOE en Las Rozas, lo que no constituye precisamente una garantía de profesionalidad en las investigaciones policiales. Además, dos policías fueron destituidos de su puesto por decir la verdad: no veían nada en las imágenes o no querían detener a dos inocentes sin pruebas ningunas. Uno de ellos es el policía H.Cruz, relevado como instructor de la investigación tras negarse a detener a dos militantes del PP, tal y como le había sido ordenado. El Inspector jefe J.F le dijo expresamente: "Cruz, cuando lleguen les detiene y les lee sus derechos", ante lo cual él mostró su desacuerdo porque en ese momento "no tenía pruebas que los inculparan". Fue inmediatamente apartado de su cargo. Otro agente, con número de carnet profesional 79.914, fue el más elocuente al manifestar, a requerimiento del presidente del tribunal: "Ese día el comentario general en la Brigada fue que se había dado orden por la superioridad (...) de que se llevaran a cabo detenciones, y que la instrucción a la que nosotros pasamos las diligencias el lunes por la mañana se negó a practicar estas instrucciones figurando como instructor, y parece que por eso se confeccionó otra vez todo el atestado".


¿Qué hubiera ocurrido si este lamentable secuestro hubiera sido perpetrado por un gobierno del PP contra militantes socialistas? ¿Por qué los socialistas, supuestos garantes de la democracia, tienen esta curiosa manía de secuestrar, que comenzaron "sus" GAL con Segundo Marey y de la que no parecen nunca arrepentirse? ¿Qué partido en España es el heredero directo del franquismo y sus métodos represores, del sectarismo abyecto de los regímenes comunistas? ¿Qué Gobierno nos ha aliado con Cuba, Venezuela o Marruecos, auténticos nidos de tortura, terrorismo de estado y ausencia de derechos ciudadanos? ¿Y con ETA...?


Nadie va a dimitir, porque la izquierda tiene carta blanca para destruir el país y si alguien rechista, seguirá el camino de estos militantes. Otra legislatura de Zapatero puede ser letal para una España desgarrada por los nacionalismos y el debate delirante de una clase política podrida. Si a ello añadimos el diálogo con los terroristas de ETA y estos atropellos a los derechos fundamentales de los españoles, la situación no es preocupante sino terminal. España no merece otro Gobierno que secuestre.


9.5.06

ACTUALIDAD: Sentencia del "caso Bono"


Condenados a penas de prisión tres policías por el secuestro de 2 militantes del PP

La Audiencia de Madrid ha condenado a entre tres y cinco años de prisión a tres policías por los delitos de detención ilegal, falsedad de documento público y coacciones en el arresto de dos militantes del PP tras una marcha de la AVT en 2005. Tras la sentencia que absolvía a Isidoro Barrios y Antonia de la Cruz de la acusación de agredir al ministro de Defensa, José Bono, el Partido Popular denunció a los tres policías que realizaron su detención y la sentencia es durísima con los agentes "del orden".
El comisario Rodolfo Ruiz ha sido condenado a cinco años y medio de cárcel y ocho años de inhabilitación, por los tres delitos citados, mientras que el inspector jefe J.F. ha sido penado con cinco años de cárcel y ocho de inhabilitación por los delitos de detención ilegal y falsedad. El tercer acusado, que fue el agente que actuó como secretario en la toma de declaración de los militantes ha sido condenado con tres años de cárcel por un delito de falsedad.
El delegado del gobierno en Madrid, Constantino Méndez ha dimitido tras conocerse la sentencia. Recordemos que Méndez pidió públicamente detenciones tras denunciar Bono la falsa agresión y en el auto se reconoce que sus declaraciones influyeron en la actuación arbitraria de los policías condenados, aunque no ha podido demostrarse que actuaban siguiendo órdenes de sus superiores. El PP ha solicitado también la dimisión del entonces ministro del Interior, José Antonio Alonso.

2.5.06

ACTUALIDAD: Duro golpe para Repsol-YPF


Bolivia nacionaliza su petróleo


Por sorpresa y mediante un "decreto supremo", el número 28701, el presidente boliviano Evo Morales nacionalizó el petróleo y dio 180 días a las petroleras para firmar un nuevo acuerdo con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. La medida se contradice con lo anunciado por Morales al acceder a la presidencia o durante su primera visita oficial a España. La medida llega un día después de la cumbre iberoamericana que celebraron Evo Morales, Hugo Chávez Frías y Fidel Castro. El artículo 7 del decreto anuncia que "se nacionalizan las acciones necesarias para que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos [YPFB, la petrolera estatal] controle, como mínimo, el 50% más uno en las empresas Andina S.A [la filial de Repsol en Bolivia], Petrobras Bolivia, Refinación S.A., Chaco S.A, Transredes S.A y Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia, S.A.".


Es todavía un misterio por qué medios logrará Bolivia que esas empresas le transfieran voluntariamente sus acciones. Previendo un negro horizonte, el ministro Soliz Rada reconoció que la "expropiación es posible", pero "no deseable" y se aplicará "en última instancia". El ministro de Hidrocarburos boliviano, Andrés Soliz Rada, ha confirmado a EL MUNDO que su país "expropiará las acciones necesarias para que el Gobierno controle el 50% más uno de las petroleras" que firmaron Contratos de Riesgo Compartido con el Estado, como la hispanoargentina Repsol YPF, cuyos negocios en el país se iniciaron en 1995. Rada puntualizó que "lo ideal es que las acciones se transfieran al Estado por negociación y no por expropiación. Pero si las petroleras no quieren, no quedará otra que aplicar el artículo 22 de la Constitución, que es la expropiación por causa de utilidad pública".


En ese caso, Repsol YPF, que ha invertido en Bolivia unos 1.000 millones de dólares y es la principal compañía extranjera que opera en el sector de hidrocarburos -junto con la brasileña Petrobras-, recibiría una indemnización. El Gobierno español, aliado de Bolivia, reclamó ayer al encargado de negocios de la embajada del país andino para transmitirle su sorpresa y preocupación por el decreto.


ANÁLISIS INTERNACIONAL: La Alianza de Civilizaciones

La Alianza de Civilizaciones ha recibido duras críticas desde su lanzamiento por José Luis Rodríguez Zapatero en septiembre de 2004. Aunque muchos de esos ataques han sido hechos sin demasiado fundamento, por lo que es de especial interés comprobar cómo el Real Instituto Elcano, patronato de estudios internacionales pseudo dependiente del Estado, incluye en sus boletines un análisis riguroso que rechaza la iniciativa del Gobierno español con argumentos como mínimo interesantes.

¿ALIANZA DE CIVILIZACIONES O "ALIANZA DE LOS CIVILIZADOS"? (ARI)
ARI Nº 41/2006 (Traducción del inglés) -- Análisis
Shaun Riordan ( 20/4/2006 )
[...] El problema es que tampoco es obvio que la Alianza de Civilizaciones sirva para algo en este contexto. Presenta problemas tanto teóricos como prácticos que incluso podrían empeorar el clima internacional. En el plano teórico, hablar de una alianza civilizaciones supone de entrada admitir la tesis de Huntington sobre el choque de civilizaciones. Un ministro de Exteriores árabe comentó en una ocasión que la tesis de Huntington era absurda, pero que la podríamos convertir en una realidad. Una manera de hacerlo sería precisamente lanzar un proyecto internacional basado en el reconocimiento de la existencia de un problema entre civilizaciones. Esto otorga credibilidad a los miserables argumentos de Osama bin Laden sobre el enfrentamiento inevitable entre el islam y Occidente. Al hablar de civilizaciones, se pone el énfasis en los valores y en las diferencias entre los valores de una "civilización" y otra, de manera tal que solo se puede llegar al conflicto, a la imposición de unos valores sobre otros o al relativismo ético.

Dada la obsesión con el terrorismo, y la reciente crisis de las caricaturas danesas, la Alianza de Civilizaciones inevitablemente se ha convertido en una solución del conflicto entre Occidente y el islam, con la implicación de son dos civilizaciones diferentes. De hecho, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2004, Zapatero dijo explícitamente: "… quiero proponer ante esta asamblea una Alianza de Civilizaciones entre el mundo occidental y el mundo árabe y musulmán". La implicación que los mundos occidental y musulmán representan dos civilizaciones es, históricamente, más que cuestionable. Aparte del hecho de que, en términos islámicos, tanto cristianos como judíos y los propios musulmanes son todos "pueblos del libro", la historia compartida de intercambios culturales y científicos continuos y el común monoteísmo –que ha condicionado el desarrollo intelectual y ético tanto de Occidente como del islam– dan más la impresión que se trata más bien de una sola civilización sometida a un conflicto interno. Así parecería a un chino o a un hindú, o a cualquier representante de una civilización verdaderamente diferente. Es más, ¿que sugiere una alianza de civilizaciones entre el mundo occidental y el mundo árabe al resto del mundo? ¿Como reaccionarán a su exclusión de dicha alianza los que no son ni occidentales ni musulmanes pero que, sin embargo, representan la mitad de la población mundial y sin cuya colaboración será imposible la resolución de los problemas globales mencionados anteriormente?
[...] El problema fundamental de la Alianza de Civilizaciones es consecuencia de una mala interpretación de la propia naturaleza de la cuestión. Lejos de un choque, o problema, entre civilizaciones, la verdadera cuestión es el choque o conflicto dentro de una civilización; es decir, el conflicto entre el secularismo liberal y el fundamentalismo religioso, sea cristiano, islámico o judío. Aunque la forma de estos conflictos, y el nivel de violencia pueden variar entre las diferentes religiones, los fundamentos estructurales son iguales. El secularismo que se pensaba que le había ganado la partida a la superchería religiosa en el siglo XX se encuentra, al inicio del siglo XXI, sometido a un ataque en toda regla. El fundamentalista cristiano que intenta reintroducir el "creacionismo" en los colegios americanos tiene más en común con un mulá iraní que con el presidente del Gobierno español cuando hizo su propuesta en la ONU. Los choques o conflictos entre civilizaciones tampoco explican por qué cuatro jóvenes británicos decidieron suicidarse en el transporte público londinense matando a 50 de sus conciudadanos. En todas las sociedades tanto occidentales como musulmanas se viene experimentando un rechazo –por una proporción importante de la población– de la modernidad y, especialmente, la modernidad globalizada, en combinación con una sensación de cinismo respecto a la política tradicional y, para algunos, con un sentimiento de impotencia ante lo que se considera como pax americana. La consecuencia son diversas formas de resistencia asimétrica, sean manifestaciones del movimiento anti-globalización, terrorismo islámico o el retorno a interpretaciones literales de las religiones monoteístas. Pero estos son fenómenos generalizados que tienen más que ver con reacciones a la globalización, y sus consecuencias políticas, económicas y sociales, que con diferencias o conflictos entre civilizaciones. Por citar un ejemplo, llama la atención que tanto en EEUU como en Gran Bretaña algunos jóvenes, especialmente varones, muestran su rechazo a la modernidad mediante su conversión al islam. Es éste el tipo de fenómeno que debe explicarse y entenderse.

No es solo que el concepto de una alianza de civilizaciones presenta problemas teóricos, sino que también entraña graves riesgos prácticos. En cierta medida estos riesgos prácticos son la materialización de los problemas teóricos. Así, la Alianza corre el riesgo de convertirse en una especie de tertulia internacional en la que los "expertos" intercambian discursos interminables sobre las diferencias entre civilizaciones y sus valores. No es solo que con esto no se consigue nada, sino que se corre el riesgo adicional de enfatizar las diferencias entre las civilizaciones y sus valores en vez de centrarse en lo que tienen en común. Ya se han visto las consecuencias de este enfoque en la reunión de Doha de febrero de este año sobre las caricaturas danesas. Como hemos señalado, si nos centramos solamente en los valores, la discusión solo puede conducir al conflicto o al relativismo ético. Así ocurrió en Doha. Tanto el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, como el Sr. PESC, Javier Solana, en lugar de defender vigorosamente el derecho a la libre expresión, se disculparon ante la comunidad islámica y dieron a entender que dicho derecho no era absoluto Aunque sea obvio, por muchas razones (véase el ejemplo de Voltaire: "No estoy de acuerdo con lo que dice pero, sin embargo, defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo"), que esto es inaceptable, es una consecuencia casi inevitable del hecho de que la Alianza de Civilizaciones se enfoque hacia los valores como problema. [...]
Shaun Riordan
Ex diplomático británico y director de ZEIA SL
Artículo completo en http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/955.asp

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