13.10.05
INFORMACIÓN: Día de la Hispanidad

DESFILE DEL PROBLEMA NACIONAL
12-X-05. Madrid/Plaza de Colón-Editor Bufón
Son casi las 10 de la mañana en Madrid y el cielo, casi cubierto, amenaza lluvia. Accedemos a una casi repleta grada de invitados situada enfrente de la de los familiares de los militares, a tan sólo unas decenas de metros de la zona de autoridades. Con la típica puntualidad española, éstas van llegando tarde y el acto arrastra desde su comienzo unos veinte minutos de retraso. El primero en llegar por la calle Génova es el ministro de Defensa, José Bono, anfitrión del acto. Pasados unos minutos, junto al político manchego se arremolinan otras autoridades que no tardamos en distinguir: el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre; una ministra que parece ser Elena Salgado y... sí, parece él, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Después de conversar entre ellos, los políticos terminan por formar cara al público esperando la llegada de los Reyes desde el sur del Paseo de la Castellana. Al distinguir a Zapatero, comienzan algunos tímidos silbidos desde los familiares de militares. Pronto los silbidos se transforman en un sonoro y contundente abucheo que, acompañado de graves acusaciones ("sinvergüenzas"o "traidor") y un repetido "fuera, fuera", obligó a los políticos a volver a hacer un corro para acallar las protestas. Era un primer estallido de indignación totalmente inesperado. ¿La respuesta de la organización? Subir el volumen de la música de megafonía, situada bajo la tribuna de familiares.
La familia real llegó en Rolls Royce de época, escoltada por la Guardia Real a caballo, dando así punto de partida a los actos de la Fiesta Nacional. Comenzamos con el himno español y la izada de la enseña patria. Después, hubo un homenaje a los militares caídos en tierras afganas, complicado de ver para el público. Comenzó el espectáculo con el vuelo de la Patrulla Águila o de los helicópteros Cougar, gemelos del estrellado recientemente en Afganistán. El cielo nublado de Madrid les restó algo de visibilidad. El desfile militar propiamente dicho transcurrió con tranquilidad y con algunos momentos emotivos, como las hurras a la Guardia Civil o a la Legión y la presentación en público de los misiles defensivos Patriot, recientemente adquiridos. Los estandartes de los países participantes en la cumbre iberoamericana de Salamanca, excepto Cuba, fueron la nota de color a un desfile sobrio y ordenado. Cabe destacar que primero recorrieran la Castellana los vehículos y después las tropas, lo que resta algo de espectacularidad, al menos desde mi punto de vista. Quizá el característico modo de desfilar de los "regulares" de Ceuta y Melilla, sus capas al viento y los gritos del público de "Ceuta y Melilla, territorio nacional" (iniciados por los propios regulares en la Plaza San Juan de la Cruz en el comienzo del desfile) fueron el momento estrella del día por los graves sucesos que vienen ocurriendo en las ciudades autónomas.
Al final del acto, de nuevo abucheos generalizados desde Colón a Cibeles al paso de los coches de los miembros del Gobierno, que tras entrar por Génova decidieron abandonar el lugar Castellana abajo. El Audi A8 del presidente, perfectamente distinguible de los de sus ministros debido a la bandera española sobre el capó, recibió la principal bronca a su paso ante el público de tribuna y de a pie. Ya el cielo comenzaba a clarear y finalizaban, otro año más, los actos de una Fiesta Nacional que, a pesar del poco apoyo institucional y ciudadano, sigue sucediéndose cada 12 de octubre. Al menos mientras España siga siendo la que conocemos.