3.11.05

EDITORIAL: Debate sobre el Estatuto


BOCHORNO Y PREOCUPACIÓN

Ayer se vivió una jornada triste en el Congreso, con los políticos definitivamente sordos a las necesidades ciudadanas y mostrando su lamentable nivel de preparación con intervenciones demagógicas, carentes de argumentos y llamando a los peores instintos de los españoles. Así, sólo escuché hablar de odio, de referencias directas a la Guerra Civil, a la dictadura, a historias de abuelos ancladas en el rencor inmemorial. ¿Alguien escuchó hablar del Estatuto?

Nadie nombró ningún artículo del mismo ni expuso argumentos a favor ni en contra. Los independentistas de todo pelaje jalearon el proyecto, IU prosiguió su locura federal y el PSOE se cebó con el Partido Popular olvidando totalmente el motivo del debate. Zapatero sólo habló de Rajoy y del PP, presentó hábilmente un panorama favorable frente al catastrofismo pregonizado por la derecha y eludió toda alusión a un Estatuto que sabe muy bien que no se podía defender. Le perdieron su recuerdo constante a ese señor del bigote con el que sueña cada noche, su obsesión con Irak y con el 11-M. Este retorno al pasado le llevó a impartir sonrojantes lecciones morales y de constitucionalismo que nos recuerdan un poco más su absoluta falta de escrúpulos.

Rajoy decepcionó totalmente, con un discurso bien articulado pero que se limitaba a repetir sus advertencias apocalípticas de los últimos meses. Perdió la oportunidad de discutir el Estatuto artículo a artículo, exponiendo todos los argumentos que le sobran para desmontar tan delirante texto. Lejos de eso, puso en bandeja a Zapatero y a los crecidos nacionalistas salirse del debate y señalar tan sólo la soledad e intransigencia del PP. En ocasiones da la impresión de que la única finalidad de parir una reforma tan surrealista es dejar en evidencia a los populares y Rajoy no sabe escapar a la jugada y entrar de lleno en el tema de discusión. Dentro de esta estrategia de provocación, el líder de la oposición no sabe o no quiere controlar a un grupo de simios aullantes y vociferantes que tiene entre sus filas, que dan una imagen lamentable de todo el hemiciclo y especialmente de una derecha en apariencia retrógrada y cerrada al diálogo.

Definitivamente, Zapatero prosiguió en su engaño pero derrotó con facilidad en el terreno mediático a un Rajoy inoperante, correcto en el fondo pero equivocado en su estrategia. No se podía esperar nada bueno, pero sí que nadie esperaba tanta ira acumulada en las diatribas exacerbadas contra la derecha y sus votantes o los medios de comunicación no afines. Y sobre todo que nadie, absolutamente nadie, hablara del contenido de una reforma que amenaza gravemente el futuro de España.

Comments:
Lo de Marie Claire fue la risa.
Yo tampoco entiendo bien porque Rajoy no ha entrado a discutir el estatuto punto por punto, es más, nadie lo ha hecho. Pero en el caso de sus defensores estaba claro por qué, pero en el de Rajoy...
Aun así, creo que se confirma -si es que alguien tenía todavía alguna duda- que Rajoy es un excelente orador.
Hay que plantar cara en la batalla mediática, porque es el único modo de cambiar los votos de quienes no los cambiaron ni con el gal, la corrupción, la manipulación, la incoherencia, el paro, la incultura...
 
Estoy totalmente de acuerdo en que Rajoy es un brillante orador, probablemente el mejor parlamentario que hay en el hemiciclo. Pero el efecto sobre la opinión pública es más importante y creo que no supo utilizar las infinitas razones que tenía. También creo que para defender la tramitación es preciso discutir el contenido.
Gracias por dejar vuestras opiniones.
 
NO TE METAS CON RAJOY, BUFÓN
 
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