2.2.06
ACTUALIDAD: Cese de Fungairiño

Conde-Pumpido admite que forzó la renuncia de Fungairiño
Ayer se produjo la renuncia, "por motivos estrictamente personales", del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño. Era un secreto a voces que su decisión de abandonar la Audiencia Nacional tras 26 años de trabajo y aceptar un puesto en el Tribunal Supremo se debía a sus divergencias con el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido.
Eduardo Fungairiño, de 59 años de edad, llegó como fiscal a la Audiencia en 1980 y ascendió a teniente fiscal en 1988. Fue expedientado en 1995 por ocultar pruebas en el sumario sobre el atentado de José María Aznar, tratando con ello de condenar al etarra encausado por el mismo. Se le ha considerado como un fiscal del "núcleo duro", partidario de altas penas contra el terrorismo, especialmente desde el asesinato en 1989 de su compañera de fiscalía Carmen Tagle a manos de ETA. En 1997, por decisión el entonces fiscal general del Estado Jesús Cardenal, Fungairiño ascendió a fiscal jefe de la Audiencia en una decisión notoriamente polémica. Desde el relevo de Cardenal por Conde-Pumpido al acceder el PSOE al poder, los desencuentros han sido notorios. El último, la asamblea de Batasuna que Fungairiño insistió en impedir, una decisión que Conde-Pumpido consideró el último acto de desobediencia.
Esta mañana, Conde-Pumpido admitió en una intervención pública que había invitado a dimitir a Fungairiño por motivos que no quiso aclarar. El llamado "jefe de los indomables" abandona la Audiencia entre la polémica que siempre le acompañó, con la imagen trágica de su silla de ruedas, en la que se halla postrado desde un accidente de tráfico el día que aprobó Derecho Civil y que le obligó a terminar la carrera en el Hospital de Toledo. Su fuerte carácter, forjado por sus duras experiencias personales, le permitirá seguir siendo un implacable azote del terrorismo desde la fiscalía del Supremo.