4.4.06
EDITORIAL: El Gobierno y su alergia a la verdad
11-M. La infamia continúa
Eludimos conmemorar en esta página el segundo aniversario de los terribles atentados de Madrid. No había más remedio: o se caía en el tremendismo morboso o no había más remedio que cargar de nuevo contra la insoportable obstrucción del Gobierno a las investigaciones. Volvemos hoy a este triste asunto porque la enésima ocultación viene al caso para demostrar nuestra lamentable conclusión: sólo miente y oculta aquél que tiene algo que esconder.
Publica hoy el diario "El Mundo" otra revelación extraída de informes policiales, como todas no desmentida por el Ministerio de Interior y a la que, por tanto, habrá que volver a dar un gran margen de veracidad. Parece ser que el primo de "el Chino" (Jamal Ahmidan, el "camello" marroquí al que se acusa de organizar el atentado), preso en Marruecos, afirmó ante un informador de la Policía en días posteriores al 11-M de que ETA estaba detrás de los asesinatos. Según este personaje al que Marruecos no permite interrogar, "el Chino" cambió droga por explosivos con la banda terrorista. El inspector encargado de manejar este informe, Telesforo Rubio, lo ha ocultado durante dos años al juez Del Olmo y, curiosamente, fue ascendido por el PSOE nada más llegar al poder. En cambio, el despacho de Rubio sí que transmitió el resto de informaciones del primo de "el Chino", todas totalmente intrascendentes.
¿Puede tratarse de una simple casualidad que esta información no llegase al juez? Podría ser. ¿Existe la posibilidad de que el primo de "el Chino" haya inventado esa información? Sin duda. ¿Pero por qué se repiten a lo largo de la instrucción este horroroso rosario de casualidades, en el que al menos una treintena de datos esenciales para la investigación se ocultan o distorsionan
antes de llegar al juzgado? ¿Por qué los responsables policiales que, por mala fe o negligencia, obstaculizan este flujo de información han sido invariablemente ascendidos por el Gobierno? ¿Por qué el Gobierno no admite que estamos más lejos que nunca de la verdad sobre lo que sucedió el 11-M? Que un periódico sea la única instancia en España capaz de denunciar los agujeros de la investigación no es la única conclusión preocupante. Lo es también la incansable insistencia del Gobierno en engañar a la opinión pública, dando por probados unos hechos basados en pruebas falsas.
A día de hoy, hay un hecho crucial que parece irrefutable: el explosivo que revienta los trenes no es de la misma clase que el encontrado en la mochila que constituye la única prueba material que incrimina al grupúsculo de musulmanes con la trama asturiana de los explosivos. Esta mochila, aparecida en una comisaría de Vallecas en extrañas circunstancias y de la que ni siquiera sabemos si estaba realmente en los trenes (se advierte su presencia muchas horas después tras múltiples traslados nunca explicados), es una prueba falsa que desmorona toda la historia oficial que nos han pretendido hacer tragar. Es evidente que existe una "trama asturiana" de los explosivos, pero también lo es que hay un explosivo diferente que tiene otro origen desconocido y éste es el que ocasiona la matanza. Lástima que no podamos interrogar a "El Chino" y sus secuaces, todos muertos en el famoso piso de Leganés en circunstancias sin aclarar. Además, hay una inacabable serie de "casualidades" que conducen a callejones sin salida en la investigación y acerca de los cuales nunca se ha querido indagar.
Los presuntos terroristas tenían sus teléfonos pinchados, agentes de paisano seguían todos sus movimientos, algunos de sus contactos (como los mineros que facilitan los explosivos) eran incluso confidentes policiales. Pero creemos que añadir más datos, cuando todos están a vuestra disposición en las investigaciones de "El Mundo" o "Libertad Digital", no va a darnos más razón porque no se trata de llegar nosotros a ningún tipo de conclusión aventurada. Por tanto, para no salir de nuestro razonamiento, imaginemos que todo ha ocurrido tal y como se nos dijo en un principio. Actitudes como sostener que se conoce "todo" sobre el 11-M (como dijo De la Vega en este segundo aniversario) o atacar de manera feroz a todo aquél que osa desviarse de la versión del Gobierno son, como mínimo, sospechosas de ocultar una verdad no deseada.
El PSOE llegó al poder gracias a la tesis de que los atentados del 11-M eran obra de integristas islámicos en castigo por el apoyo de nuestro país a la invasión de Irak. El Gobierno del PP, por razones que nunca llegaremos a conocer, mantuvo durante día y medio la posición de que ETA estaba detrás de la masacre. Cualquier descubrimiento que aleje las investigaciones del campo en el que las quiere el Gobierno puede desbaratar el único argumento con que ganó las elecciones: que el PP mentía. Por ello no existe espíritu de avanzar hasta el final, con todas sus consecuencias, espíritu que apoyamos desde aquí sean cuales sean los resultados. Si la única motivación de Zapatero en este asunto es defender la "verdad" que vendió hace dos años por encima de la VERDAD con mayúsculas, su legitimidad vuelve a ser más que dudosa y es reincidente en su reprobable afición a traicionar a los muertos.