22.6.06
EDITORIAL: El diálogo con ETA

Iluminados por el fuego
En el reciente Debate sobre el Estado de la Nación, Rajoy y Zapatero renunciaron a hablar del alto al fuego de ETA. Esta inexplicable renuncia, casi razonable en Zapatero pero injustificable en Rajoy, parecía fundamentarse en un pacto entre ambos. Unos días después, Zapatero anunciaba en un acto público que comenzaría inmediatamente el diálogo con la banda una vez que se había verificado su inactividad. Rajoy dijo sentirse engañado y cortó todos los puentes tendidos hacia el PSOE, negándose a continuar respaldando al presidente en sus próximas decisiones sobre el tema.
El tema candente en los temas de comunicación, que deriva en continuos cruces de titulares, es el siguiente: ¿es sincera la voluntad de ETA de negociar o continúa sus actividades de extorsión y violencia de baja intensidad? Parece suficientemente demostrado que las fuentes de financiación continúan trabajando y que la actitud de la banda es de tensa espera sin descuidar su alimentación económica. Pero no es la pregunta que debe dominar el debate.
No seamos tan lamentablemente prácticos, no nos limitemos a asegurarnos de que el camino está libre de obstáculos para recorrerlo. Antes debemos decidir si ese camino es correcto moralmente, si no estamos creando un peligroso precedente al premiar casi cuarenta años de violencia salvaje y de terror totalitario. La negociación debe comenzar cuando los etarras entreguen las armas, pidan perdón a sus víctimas y renieguen de la lucha armada. En ese momento podríamos empezar a considerar la opción de sentarnos a discutir el final negociado de la banda.
Pero la inminente reunión del PSC con Batasuna es en primer lugar un engaño (llevan incluso años en estrecho contacto) y además una provocación y un insulto a todos los socialistas que lucharon por la libertad en el País Vasco. Dar tal protagonismo al brazo político a una banda de asesinos sin haber emitido el menor síntoma de abandono de las armas es una deslealtad al Estado de Derecho, una vuelta atrás de décadas y la pérdida definitiva de la unidad contra el terrorismo. Hacen falta muchos años de evolución para unir a la sociedad española y llegar a esos días de emoción por la suerte de Miguel Ángel Blanco, cuando éramos todos los españoles un clamor y una esperanza de victoria. Sólo se necesitan unos segundos de torpeza infinita o de mala fe para quebrar esa unión.
De la victoria moral contra los pistoleros, de ese torrente de movilización que se dio en llamar el "espíritu de Ermua", se ha pasado al clima de entrega y derrota que nos domina hoy. La imagen del juicio por el asesinato de Miguel Ángel Blanco viene a poner un inhumano punto de amarga ironía a esta macabra percepción: los asesinos se jactan de su maldad mientras sus familiares son expulsados de la sala.
Sólo un inocente iluminado por el fuego hipnotizador de la historia de ETA puede impulsar el diálogo a espaldas de medio país. La posición infantil del PP, tan pronto confiado como indignado como el presidente, es correcta pero no tiene más base lógica que la que le pide su electorado. Olvidan explicar por qué España no puede ceder al envite envenenado de una organización siniestra, con un ideario basado con el exterminio de los ciudadanos vascos y formada por unos desalmados sin entrañas que ríen ante el rostro de sus víctimas. Al iluminado de La Moncloa se le acaba el tiempo: cada vez menos creen en sus buenas intenciones porque hace falta mucha ceguera para continuar adelante por una senda de muerte y oscuridad.
Comments:
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Como digo siempre y seguiré insistiendo, da igual lo que haga el PSOE, allá que irán sus votantes y dirán que lo están haciendo bien. Ellos son capaces de decir sí y no a la vez sin ver la incompatibilidad.
Cuando el PP estaba en el poder, alababan su política antiterrorista única y exclusivamente porque Zapatero decidió apoyarla para no perder votos -daba igual que fuera o no fuera correcta-. Ahora, cuando Zapatero necesita más los votos de los etarras, independentistas y demás mierda, este decide ser su camarada y adopta una política antiterrorista absolutamente contraria, ¿qué sucede con los votantes socialistas que alabaron la política antiterrorista de Aznar? pues que ahora absurdamente defienden lo contrario.
Si el criterio de voto de una persona es votar al PSOE por en su casa siempre se ha votado al PSOE, no va a cambiar de voto por lo que haga el PSOE.
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Cuando el PP estaba en el poder, alababan su política antiterrorista única y exclusivamente porque Zapatero decidió apoyarla para no perder votos -daba igual que fuera o no fuera correcta-. Ahora, cuando Zapatero necesita más los votos de los etarras, independentistas y demás mierda, este decide ser su camarada y adopta una política antiterrorista absolutamente contraria, ¿qué sucede con los votantes socialistas que alabaron la política antiterrorista de Aznar? pues que ahora absurdamente defienden lo contrario.
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