25.6.06
EL PROCESO: Diego López Garrido
Nuestro primer procesado nació en Madrid en 1947 y, aunque intente borrar sus huellas, recordamos su efigie siniestra en mil partidos diferentes encuadrados dentro del PSOE o de Izquierda Unida. Siendo afiliado del PCE, te sumaste en el 92 a la corriente Nueva Izquierda dentro de IU, donde pedías entendimiento con los gobiernos corruptos de Felipe González y hacías la guerra a Anguita dentro de su mismo partido.
Tu grupito de amigos se convirtió en el Partido Democrático de la Nueva Izquierda (todo lo que no era) y tú, su secretario general, lo sacaste de IU después de las elecciones del 96 y te pasaste al Grupo Mixto para poco después, como medio de resistir la travesía del desierto, encuadrarte dentro del PSOE y aparecer en sus listas por Madrid en las elecciones del 2000. Qué rapidez de ascenso, qué raudo cobraste tus servicios como submarino dentro de IU torpedeando la "pinza antisocialista" de Anguita.
"El PNV no está relacionado con el aparato de extorsión de ETA". Eso comentas hoy, Diego López Garrido, genio de la política ahora metido a juez y parte en asuntos para los que nadie te ha llamado. Defendiendo al PNV, cómplice consciente de cuarenta años de terrorismo, te retratas como el oportunista sin escrúpulos que eres.
Aunque media España no lo sabe, eres licenciado en Empresariales en ICADE, licenciado en Derecho por la UCM y doctor por la UAM y catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Castilla-La Mancha, además de abogado de las Cortes en excedencia. Parece mentira dado tu lamentable nivel diálectico y tu pobreza intelectual, así como la inconsistencia de tus argumentos para defender la ruptura con una Constitución que enseñas en clase a tus incautos alumnos. Esta formación académica no es eximente sino agravante de tus violaciones de la integridad mental de los ciudadanos.
Primero en IU y ahora en el PSOE, tránsfuga lamentable que viajas de un partido a otro carente de ideas propias ni principios, continúas en política por simple supervivencia, poniendo orden en los bajos fondos de los grupos parlamentarios con tanta ruindad que la mitad de tus hoy compañeros no te querían como portavoz y lloraban a... Rubalcaba. Haciendo buena a semejante criatura, se confirman las palabras de tus ex compañeros en IU: "por él no me dejo acompañar ni a la esquina".
Llenas los telediarios con tu gesto malencarado, vomitando las bajezas morales que pudren la política nacional, siempre escenario de lugares comunes, vaguedades y demagogias varias. Tus conocimientos de Economía te alzaron al momento cumbre de tu carrera: según tu sesudo informe la subida del precio del petróleo era culpa directa de Aznar, esa pesadilla maligna que se te aparece en las noches oscuras y te recuerda los años sin poder ni coches oficiales.
Hombre de rígida integridad, mandabas a tus hijos a carísimos colegios religiosos mientras azotabas desde tu escaño a la Iglesia Católica. ¿Qué educación habrán recibido de un ave de rapiña que se inserta en las listas de un partido u otro por parasitismo? ¿Qué se puede esperar de un político servil, capaz de defender lo indefendible por compañerismo sectario e interesado?
"El rayo que no cesa" te condena a mil años de silencio y soledad, durante los que ignoraremos tus fechorías por la higiene mental de nuestros lectores.

