7.8.06
ANÁLISIS INTERNACIONAL: Hispanoamérica
El peligro del populismo
Los países políticamente más maduros de Hispanoamérica comienzan a salir de una larga oscuridad de pobreza y falta de libertades. En Colombia toma hoy posesión Álvaro Uribe, que comienza su segundo mandato tras una abrumadora victoria en las urnas. Aunque Uribe ha fracasado en su lucha contra las 'narco-guerrillas' y no ha podido erradicar el cultivo de la coca, ha saneado la política colombiana imprimiendo un sello de honradez y seriedad a una clase dirigente desprestigiada. En cuanto a México, termina mandato Vicente Fox, que acabó con 60 años de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que polarizó el poder de forma abrumadora mediante el engaño y el fraude. A Fox le sucederá su correligionario Felipe Calderón, que venció ajustadamente a Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de julio.
López Obrador, ex-alcalde de la capital (México Distrito Federal), se niega a reconocer su derrota y mantiene a 20.000 personas acampadas en plena capital esperando un milagro que no se va a producir. El veterano político izquierdista, acusado de corrupción durante su alcaldía, se niega a aceptar el castigo que los mexicanos han infringido a su oratoria incendiaria y revolucionaria. El cambio en América Latina no tiene vuelta atrás y sólo anomalías como Evo Morales o Hugo Chávez nos retrotraen a los tiempos de aislamiento e indigenismo. Fox ascendió en Coca Cola México desde simple vendedor a presidente de la compañía y desde allí a la arena política; siendo universitario, Calderón pegaba carteles del PAN en plena 'dictadura silenciosa' del PRI y, a pesar de estar enemistado con Fox y sin apoyo oficial en su partido, ganó las primarias y por último las elecciones presidenciales. Se ha acabado el discurso de acción-reacción, la oligarquía terrateniente y los que dicen hablar por los desheredados no tienen sitio en la nueva Hispanoamérica. Los hombres hechos a sí mismos que han aprovechado el liberalismo económico para ascender socialmente son los gobernantes del futuro para las naciones que pugnan por emerger como los gigantes del mañana.
Como en tantos rincones del mundo, la ideología ha dejado la vieja antagonía izquierda-derecha para dividirse entre modernidad-regresión. Las vías del progreso están claras: un liberalismo económico que, sin caer en el capitalismo más salvaje, garantice un buen ritmo de crecimiento. Y por supuesto un Estado del Bienestar que garantice los derechos básicos a auténticas legiones de población empobrecida por la corrupción y la gestión desastrosa de las clases dirigentes. Es difícil terminar con tantos años de demagogia y populismo, así como exterminar las prácticas mafiosas en las Administraciones Públicas. Pero el inicio del cambio está en la huida de opciones retrógradas que hablan de refundación, justicia social y lucha de clases. En Europa, los editoriales de los grandes diarios muestran a López Obrador la única salida posible a su enquistada posición: aceptar su derrota y dejar el camino libre a Calderón por el bien de su país.
Editorial de "El País", 7-8-06
"Apenas unas horas después de que el Tribunal Electoral de México desestimara su demanda de un nuevo recuento de todos los votos de las pasadas elecciones presidenciales mexicanas, el derrotado candidato izquierdista, Andrés Manuel López Obrador, ha rechazado el fallo, conminando a los miembros del tribunal a que "rectifiquen" y proclamando la continuación de la llamada "campaña civil" por la que sus partidarios bloquean la Ciudad de México.
López Obrador parece empeñado en seguir la peligrosa senda del populismo, la desestabilización del país y la deslegitimación de las instituciones que él mismo aspira a gobernar. Con su insistencia en no acatar el resultado electoral y sus "recomendaciones" a los jueces, ha perdido otra oportunidad de demostrar la categoría exigible a un presidente de un país como México."
López Obrador parece empeñado en seguir la peligrosa senda del populismo, la desestabilización del país y la deslegitimación de las instituciones que él mismo aspira a gobernar. Con su insistencia en no acatar el resultado electoral y sus "recomendaciones" a los jueces, ha perdido otra oportunidad de demostrar la categoría exigible a un presidente de un país como México."