5.8.06
OPINIÓN: Concierto de Joaquín Sabina

Rebelde incorregible
Progressive Journalist
En medio del verano inacabable, surgió como un aliento de aire fresco la figura de uno de los más grandes de la música española: Joaquín Sabina. El cantautor de Úbeda, pletórico de voz y facultades, nos regaló un concierto arrollador lleno de ingeniosos guiños políticos que causó las delicias de todos los asistentes.
"El otro día, venía oyendo la radio de la Santísima Conferencia Episcopal (murmullos de aprobación) y a San Federico Jiménez Losantos (risas, "éste Sabina es un mossstruo") y parecía que estábamos en guerra..." Qué bien retrató el bardo jiennense esa atmósfera absurda de los que no parecen respirar la libertad de la que disfrutamos ayer, mientras nos hablaba del Cantón del Cartagena y de ese futuro idílico en una España dividida en mil repúblicas independientes. Aparte de las inevitables referencias a las tierras que visitaba, reminiscencia inolvidable de las charangas de pueblo de los oprobiosos años del franquismo, nos regaló algunas bromas escatológicas que irritarían sin duda a los niños del Opus Dei. Ayer había que celebrar que están los nuestros en el poder, después de lo mucho que ha sufrido Sabina en los durísimos ocho años del siniestro Aznar, marcados por la censura y el vacío cultural.
La música y la voz no fueron todo lo buenas que podían, pero quedaron ocultas tras el "¡Viva Cartagena!" que, en sentido literal y figurado, entonó Sabina cada vez que pudo. Me sentí bien entre mi gente, sedientos de venganza hacia los que llaman "demagogia a lo que hago porque tienen granos en el culo". Afortunadamente, sé que no había nadie entre los espectadores que no fuera un progresista furibundo como yo, orgulloso de estar rodeado de mi gente en esa especie de 'aquelarre' popular en el que nos sentimos tan cómodos los de izquierdas. Sólo eché en falta alguna referencia a ese pobre barbudo que languidece en Cuba, tras una larga vida luchando a brazo partido por la justicia y contra el imperialismo. La ausencia de una referencia a nuestro venerado Fidel, campeón de la democracia, me hace pensar que con los años Sabina se está haciendo un conservador.