12.10.06

DÍA DE LA HISPANIDAD: Desfile de las Fuerzas Armadas


"Es imposible seguir al soldado Regular"
Editor Bufón-Paseo de Recoletos

Grandioso desfile de las Fuerzas Armadas en la celebración de la Fiesta Nacional. Casi 4.000 militares, 200 vehículos y 80 aeronaves dieron lustre a un gran espectáculo que sólo quedó manchado por la unánime bronca del numeroso público al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Como ya es tradición, la Familia Real subió escoltada hasta la Plaza de Colón. Allí les esperaban las autoridades políticas y, tras los saludos de rigor, sonó el Himno Nacional. El Rey y el Jefe del Estado Mayor pasaron revista a las tropas y presenciaron el descenso de tres miembros de la Brigada Paracaidista desde 1.000 metros de altura ante la misma Tribuna Presidencial. Se procedió al izado de la bandera rojigualda y se realizó el merecido homenaje a los soldados caídos en la defensa de la Patria. La Patrulla Águila puso la nota más destacada entre las unidades aéreas, aprovechando las buenas condiciones metereológicas de la mañana madrileña.
El desfile propiamente dicho lo encabezaron las unidades motorizadas y mecanizadas. Fueron especialmente aplaudidas las Unidades de Caballería Acorazada y la Unidad de Infantería Acorazada, que realizaron varias maniobras de mérito ante los asistentes. La Guardia Civil de Tráfico fue la única que arrancó un sepulcral silencio del público, sólo roto por algún comentario sobre multas y radares móviles. Un gran contraste comparado al entusiasmo que generaron el resto de las unidades de la Benemérita. Mención aparte merece el aplauso cerrado ante el paso de la bandera de los Estados Unidos, una llamada de atención a un Presidente tercermundista que hace tres años decidió deshonrarla en su primer acto de incompetencia.
Fueron de nuevo las unidades de a pie las más vitoreadas y, entre éstas, las de paso propio. La Legión, con una nueva mascota que salía por primera vez de Ceuta, dio otro memorable ejemplo de marcialidad con sus 160 pasos por minuto y los adimentos propios de su legendaria historia: camisas abiertas en el frío madrileño, barbilla al frente y rostro emocionado. Arrancaron los gritos habituales de "Viva la Legión" aunque la más cerrada ovación sería para los Regulares. El Tabor de Regulares cerró el paso de las unidades de a pie y, también acompañada por su propia banda, cantó su himno ante la localidad de nuestro reportero. No se puede describir el canto de una sola voz, totalmente cohesionado desde la primera unidad a la última, acompañado de un paso más rápido del habitual. Con las blancas capas meciéndose en la suave brisa de la mañana, el Himno de los Regulares brotó como un torrente de orgullo estremeciendo a un público entregado.
Las unidades de a caballo completaron el desfile y, excepto un ejemplar extrañamente encabritado, también dieron muestras de gran profesionalidad. A los hermosos caballos de la Batería Real, de gran tamaño, les siguieron los más ligeros del Escuadrón de Sables de la Guardia Civil.
Se dio por finalizado el desfile militar, tras lo que volvió a bajar la Familia Real en cuatro coches bajo la custodia de la Guardia Real. El Rey fue acogido por primera vez con división de opiniones, entre silencios, abucheos ("traidor" o "cobarde" fueron los gritos más repetidos) y aplausos a partes iguales. Aunque la gran pitada de la mañana estaba de nuevo reservada para Rodríguez Zapatero. Todos los coches oficiales fueron acogidos con rechazo, aunque la bandera española sobre el capó del Audi A8 anunció la llegada del presidente del Gobierno. "Hijo-de-puta, hijo-de-puta" fue el cántico dominante, aunque no faltaron algunos aislados "traidor", "maricón" y otros de más dudoso gusto.
En resumen, fue un bonito día de reencuentro entre la nación española, su Ejército y su más gloriosa Historia. A la vez sirvió para constatar el abismo insondable entre Zapatero y los ciudadanos presentes en la Parada Militar. Aunque los informativos de todo signo insistieran en que "un grupo de personas" abuchearon al Presidente del Gobierno, lo único cierto es que la totalidad de los asistentes le increparon con enorme dureza. Zapatero indicó el año pasado que era algo "natural". Dudamos lo que pensará al reproducirse los incidentes, tal vez que no toma en cuenta políticamente a lo que él llama "extrema derecha" y que en realidad reúne a los que defienden la continuidad histórica de la nación española. O simplemente considera lógico que los últimos defensores del Estado rechacen su desbocada carrera hacia la desmembración de España.

Comments:
Esto es un tercio español!!!
 
Llevan capa porque son superhéroes
 
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